Opinión

La pobreza pasa como el viento, levantando el polvo de todos los olvidos

La dirección en la colonia Real de Minas ni siquiera aparece en Google Maps. Hasta ayer, probablemente tampoco aparecía en el relato de prosperidad que cuentan los bulevares y avenidas de Hermosillo,

con pavimentos nuevos, iluminación LED y bulliciosa vida nocturna.

Real de Minas es un paraje de callejuelas de tierra, donde conviven los niños y los perros; donde las casitas de pedacería de cartón y viejos maderos se completan con los materiales más impensados, incluyendo lonas publicitarias de viejas campañas electorales; donde la pobreza pasa como el viento, levantando el polvo de todos los olvidos y metiéndose por todos lados.

Hay, sin embargo, en esa dirección que no aparece ni en Google Maps, imágenes que desentonan con el paisaje que nos cuenta una historia que congela el tiempo y el espacio de un barrio que parece condenado a una eternidad de marginación.

Allí se levantan algunas viviendas de nuevas y blanquísimas paredes construidas allí donde antes no había nada; si acaso, pobrísimos remiendos de todo tipo de materiales de deshecho que hacían las veces de paredes y techos para mal cubrirse de las inclemencias de la intemperie y para albergar las más dramáticas historias de tristezas y desintegración familiar.

Eso nos cuenta Yuridia Hernández. Hace dos años, esta joven señora vivía entre lonas y maderos viejos. Sola, porque sus dos hijos estaban a cargo de la abuela en Kino y su esposo se había alejado de la familia.

Ellos, al igual que 21 familias de esa colonia se inscribieron al programa EnCausa, del Ayuntamiento de Hermosillo. Un programa validado por la ONU y la Unicef, que privilegia la capacitación para el empleo, la educación y la atención de especialistas hacia familias que habitan la ominosa franja de la pobreza extrema. No es el asistencialismo de las despensas y las dádivas, sino la integración a programas de desarrollo social que posibilitan, a partir del trabajo propio, ir superando los rezagos.

A Yuridia le resulta imposible contener el pequeño mar de lágrimas que inunda sus ojos mientras cuenta la historia de su propia familia. Aun si no nos hubieran dado la casa, tenemos mucho que agradecer a este programa, porque ahora la familia está unida; aquí están mis niños y mi esposo, unidos en los valores que quizá ya conocíamos, pero no poníamos en práctica hasta que nos hicieron ver la importancia de hacerlo.

Y sí. Allí están ellos, con sus mejores ropas, como vestidos para una foto de época, corbata incluida y coloridas camisas. Con las llaves de su nuevo hogar colgadas al cuello. Con las caritas rebosantes de emociones, salvo la pequeña, que prefirió ocultar su llanto.

A Real de Minas llegaron ayer la gobernadora Claudia Pavlovich, la comisionada de Vivienda en el estado, Elly Sallard y la alcaldesa Angelina Muñoz Fernández.

Llegaron para entregar las primeras 21 de 77 viviendas a la primera generación del programa EnCausa. Las restantes 56 se encuentran en otras colonias marginales de Hermosillo; el poblado Miguel Alemán y el ejido La Victoria.

En un breve pero emotivo mensaje, la gobernadora destacó la importancia de este programa, que busca trabajar desde el corazón de las familias para devolverles la dignidad humana, para demostrar que se puede salir de la pobreza cuando se consigue integrar a los ciudadanos en programas transversales donde los recursos públicos se apliquen correctamente y con transparencia.

Es fácil, para quien tiene, por diversas razones garantizado el acceso a satisfactores básicos y un poco -o un mucho más- despegar la mirada de estas zonas donde la vida parece transcurrir en otra dimensión, una de batalla cotidiana por la sobrevivencia. Lo difícil es hacer que las cosas cambien para mejorar. Con el programa EnCausa se está logrando.

II

Grave. Gravísimo lo revelado ayer por el titular de la Unidad Estatal de Protección Civil, Alberto Flores Chong, acerca de un patrón de actos vandálicos registrados en dos Centros de Desarrollo Infantil en Hermosillo, que eventualmente podrían haber puesto en riesgo la salud y la vida de los infantes allí atendidos, el personal y padres de familia.

No se trató de acciones de vandalismo común, sino que se presume, podrían ser actos deliberados y bien planeados para sabotear las instalaciones eléctricas de los planteles (incluyendo conexiones hechizas en circuitos de alta tensión), lo que obligó a implementar un protocolo de revisión preventiva de instalaciones eléctricas en las 329 guarderías y centros de atención a infantes, así como en los mil 039 planteles de preescolares públicos y privados en todos los municipios de Sonora.

Y no es para menos. En Hermosillo, desde hace algunos meses a la fecha, se han registrado una serie de acontecimientos que no parecen muy comunes. Incendios en baldíos y construcciones abandonadas; en cerros y llanos. Agresiones a personalidades de la vida pública y sobre todo, una constante difusión de noticias falsas sobre secuestros, asesinatos, levantones, robo de niños, asaltos, amenazas de bombas y demás.

No es que uno quiera ser malpensado, pero el patrón no corresponde a los usuales casos delincuenciales, sino que ya cualquiera puede presumir que podría tratarse de una campaña de sabotajes y generación de pánico que sospechosamente se incrementan conforme avanza el calendario electoral.

Hacen bien las autoridades de Protección Civil en implementar este protocolo de seguridad, llamando a los directivos de todos los planteles a revisar diariamente las instalaciones eléctricas que podrían ser vandalizadas y provocar incendios por sobrecargas.

Por lo menos en los dos CNDI de Hermosillo, los patrones de vandalismo se repitieron con ominosa similitud, y ya se presentaron las denuncias respectivas ante el Ministerio Público, contra quien resulte responsable, por parte de la Secretaría de Educación y Cultura.

Ojo con esto.

III

“Hablando claro”, el programa que comenzamos hace unos meses con los colegas y amigos Jesús Olivas y Fernando Oropeza tendrá a partir de hoy su propia plataforma en Facebook y YouTube, donde inicialmente estaremos produciendo y transmitiendo cada jueves.

Los invitamos a seguirnos, participar con sus opiniones, críticas, sugerencias y mentadas, en el entendido de que las redes sociales son la nueva plaza pública en la que todas las voces se oyen y en las que se permite coincidir y disentir (y si no se permite de todos modos es ocioso, porque eso va a suceder de todos modos).

Estamos haciendo modificaciones al formato y tratando de diversificar los contenidos para llevarles siempre los temas que están en la agenda pública y en los que todos podemos participar.

Esperen sorpresas.

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Arturo Soto Munguía

Arturo Soto Munguía

El Zancudo... No mata, pero hace roncha